En
la antigüedad, los constructores utilizaban métodos para crear nuevas
edificaciones como la esclavitud, fuerza animal para mover objetos pesados,
palancas, necesitaban décadas para construir monumentos que en la actualidad tomarían
semanas de trabajo, se valían de las herramientas que existían para su
determinado momento, creando al pasar del tiempo nuevos y más eficaces
instrumentos, perfeccionando su método.
La política es
una ciencia que así como la ingeniería en construcción, evoluciona y pone en
práctica aprendizajes derivados de errores cometidos en el pasado y estemos
claros, tanto el capitalismo como el comunismo se han equivocado sistemáticamente
a lo largo de la historia contemporánea de la humanidad.
Es por eso que
no entiendo que en la actualidad, personas sigan autodenominándose como
“Socialistas” o “Capitalistas” y practiquen métodos o se comporten como totales
perdidos en el tiempo a lo Martin McFly. Pareciendo que dichas ideologías se
paralizaron en el tiempo, metidas en un congelador, mientras su entorno social
y económico evolucionan con una rapidez globalizadora de magnitudes antes nunca
vistas.
No entiendo
por qué estas ideologías de la ciencia política no evolucionan como las otras
ciencias, viendo que los modelos de ambas han fracasado en la misión de hacer
felices a sus pueblos (Con excepciones contadas Noroccidentales), supongo que
su estancamiento se debe a la competencia entre ambas.
Por ejemplo el
presidente venezolano Hugo Chávez, patentando casi la ideología socialista del
siglo XXI, llevándola a Venezuela como algo innovador, como una ideología
vanguardista del siglo XXI, para al final tratar de aplicar modelos y teorías rancias del siglo XX y destruir un país.
Yo por
ejemplo, me considero en esta época de mi vida inclinado al socialismo del
siglo XXI, pero no por simple elección, sino que creo que en este momento,
Venezuela necesita encontrarse con el bienestar y la justicia social, necesita
balancear la distribución de las riquezas en su población, es decir, aumentar
el número de manos que tienen acceso a las riquezas.
Todos en la
actualidad se quejan de la distribución actual de dichas riquezas, de un lado
que hay mucha pobreza y del otro que el estado trunca el crecimiento, hablan mal del sistema, de los banqueros y de
las consecuencias de los mercados desbocados, pero a la vez está de moda
llamarse liberales y odiar (Naturalmente en rechazo al sistema en el que
vivimos) a los dictadores de izquierda a lo largo del planeta. El socialismo no
es Chávez o Castro ni el capitalismo es Lehman Brothers o Donald Trump.
El Socialismo
no es expropiar o no creer en la propiedad, no es atentar en contra de la
libertad de expresión, no es frenar el desarrollo de un país, no es llamarse
socialistas y tener Hummers, Yates, Rolex, Escoltas, mansiones derivadas del dinero proveniente de
la corrupción.
El Socialismo
del siglo XXI debe cambiar conceptos ortodoxos como Igualdad por el de “Igualdad
de Oportunidades”, el de “Lucha de clases” por un sistema fiscal progresivo en
donde el rico paga más y todos reciban los mismos beneficios sanitarios, médicos,
viales en dosis equitativas, es
protegernos unos de los otros ya que hemos demostrado ser una raza que no se
preocupa como debería de los suyos.
No es el
momento de inmolar ideologías congelando su evolución, hay que evolucionar con
la sociedad y sus necesidades, más aún en un país donde el concepto de “Socialismo”
llegó para quedarse, fortalezcamos las leyes e instituciones venezolanas.
El país, es un
enfermo que necesita medicinas dependiendo de su situación, en este momento, se
necesita velar por el progreso, por el desarrollo de las clases menos favorecidas
y más necesitadas de políticas públicas, interactuado con un sector privado
sano, apegado a normas direccionadas a este fin.
Por lo tanto soy Socialista del siglo XXI,
hasta que se tenga una fortaleza institucional, legal y política en donde no
sea necesaria ideología alguna.

